Cuando pensé en ir a estudiar a una gran ciudad como Barcelona, el
primer problema que me surgió fue el alojamiento. Por mi experiencia y por lo
que encontré en la red se me plantearon tres opciones diferentes, con ventajas
e inconvenientes: compartir piso, vivir con una familia o acudir a una de las residencias universitarias.
Compartir
piso en Barcelona
He compartido piso,
de entrada os diré que, a la vista de los anuncios, es una opción muy cara. De
primeras, el precio del alquiler puede parecer económico, pero a medida que
añades la resta de gastos como los suministros (agua, gas, electricidad), conexión
a internet, la comida, si coges plaza de
parquing, si te apuntas a un gimnasio... El precio, en la mayoria de casos, se
equipara a las residencias universitarias. Y aún tienes que añadir las
discusiones por lavar los platos, por limpiar el piso, compartir la comida,
soportar al compañero fiestero, etc. Lo cierto es que ganas en libertad para
tus salidas, pero yo he venido a estudiar no a salir.
Vivir con una familia
Compartir piso con una familia o una persona mayor, puede ser muy gratificante
emocionalmente, porque es como volver a estar en casa con tus padres. Pero
puede ser una pesadilla logística si el piso no está bien comunicado o cerca de
la facultad. Lo que es habitual si no quieres pagar una barbaridad.
Alojarse en una residencia universitaria
Las residencias universitarias son una buena
opción si, como yo, buscas un lugar donde estudiar, donde conocer gente que
viene a aprovechar su tiempo. Un lugar donde olvidarte de cosas como hacer
la compra, limpiar la casa o pelearte por una silla en la biblioteca en época
de exámenes. Además suelen estar cerca de las universidades, por lo que puedes
ir andando o en bici. Lo cual, en una ciudad con tan buen tiempo como Barcelona
es una ventaja añadida. Yo tras mucho buscar me decidí por una de las
residencias universitarias de Barcelona, visitad su web, se llama Residencia
Universitaria Sarria.